martes, 30 de septiembre de 2008

OTOÑO

Es Domingo por la mañana. Algo temprano para ser Domingo.
Salgo del portal y camino por el bulevar hacia el quiosco a por la prensa dominical.
Es una mañana fría de otoño. El cuello encogido, la nariz roja y las manos en los bolsillos. El cielo de un azul pálido brillante con jirones de nubes blancas que se vislumbran entre las manos entrelazadas y huesudas, desnudas ya.
Miro al suelo, pero ya no hay nada.
Recuerdo los paseos matutinos con mi padre por los bosques de mi tierra, también los domingos por la mañana, pero más temprano, caminando sobre un lecho de hojas observando las laderas de las montañas, con esa infinidad de tonalidades pardas en movimiento, oyendo el crujir de las hojas bajo mi pies o sintiendo el rocío que las cubre, amortiguando mis pisadas y transmitiéndome una calma y una paz serena. Recuerdo el frío, la nariz roja, el cuello encogido, la humedad penetrando hasta los huesos y las manos en los bolsillo, respirando vapor. Lo recuerdo y siento un calor que surge de muy dentro y me hace sentir bien, muy bien.

3 comentarios:

El Ratón Tintero dijo...

Precioso recuerdo junto a tu padre. Tiene sabor a otoño, a otoño norteño, a tu otoño.
Seguro que no has escrito antes??? Tú nos estás engañando :-P

trilceunlugar dijo...

es que los bosques y los paseos con los padres tienen algo especial..

retje_robar dijo...

No me digas eso Ratona que me lo creo y luego vais a tenerme que sufrirme, que no tengo punto medio.

Si son muy bonitos esos recuerdos Trilce.