jueves, 14 de mayo de 2009

EL CAPITÁN CHALCHICHA

El no lo sabía, pero tenía super-poderes. No se trataba de una fuerza extrema o una agudeza visual exquisita, ni siquiera era capáz de correr 50 metros sin tener que sentarse a descansar, sudando y jadeando como si tuviera 70 años. Pero es que tenía 70 años.
Todos los días se levantaba temprano, desayunaba el vasito de leche caliente con "Eko" que le preparaba su mujer y salía a revisar el estado de las obras. Tenía la suerte de vivir en Madrid, en el tiempo en que Gallardón pasó a ser el alcalde, después de abandonar la presidencia de la Comunidad de Madrid, así que no le faltaban zonas de inspección. Pudo ver como soterraron la M-30, como la drenaban cada vez que llovía, vio crecer rascacielos en la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, el cierre de la M-50, las obras de la Ciudad Olímpica, los aparcamientos subterraneos por toda la ciudad, las ampliaciones de Metro y Cercanías Renfe, la reconstrucción del Edificio Winsor y tantas otras obras.
Después de la inspección ocular y constatar que las obras iban a buen ritmo volvía a su casa a comer, para después de su minúscula siesta acercarse al "desgüace", como el lo llamaba, al Club de Jubilados, a leer novelas del oeste y a jugarse los pacharanes al tute o al mus. Después a casa, a ver la tele un ratito y a la cama tempranito.
Fue en una de sus inspecciones rutinarias por las obras del lugar cuando descubrio sus super-poderes. En concreto paseaba por el Barrio del Pilar, donde acababan de ampliar la zona de estacionamiento limitado (O.R.A.) y observaba como los vecinos protestaban y se dedicaban a repintar las líneas de los aparcamiento de color rosa chicle. Pensaba para sus adentros, y decía para sus afueras, que teniendo la posibilidad de pintar las líneas de 16 colores (todo el mundo sabe que los hombres no saben distinguir más de 16 colores, de hecho la gran mayoría no saben cual es el color fucsia, ni siquiera saben como se escribe, así que para que hablar del color burdeos, del color champagne y demás) como coño se les ocurría pintarlas de rosa. Mariconadas! repetía a todo el que le mirara.
Rumiando en sus fueros internos la elección del color rosa avanzaba hacia la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, y a la altura del Parque de Bomberos le parecio que le sería imposible seguir subiendo por la calle, tenía la impresión de que la calle estaba más torcida que de costumbre. Así que se quedó parado en medio de la acera y miró a su alrededor, y realmente sintió como si estuviera fuera de si mismo, sintió como se elevaba. Pensó que se habia muerto, que le había dado un infarto mientras caminaba, y que su alma se separaba de su cuerpo y subia al cielo. Maldijo al color rosa, al que hizo responsable de su muerte. Mariconadas!
Se quedó suspendido sobre si mismo, y cuando miró alrededor vio que todos estaban quietos, nadie se movía, nada se movía. Entonces se fijó en unas cosas que no había visto nunca, en la calle, aproximadamente en el centro de la calzada había una línea blanca, suspendida aproximadamente a un metro y medio del suelo, con flechas en uno y otro sentido, y junto a ella el nombre de la calle, escrito en letra negra y suspendido a la misma altura. Y se dió cuenta que si se acercaba volando, y con las piernas hacia atrás, inertes, y tocaba en la flecha con sus dedos avanzaba en la dirección de la flecha. De este modo se podía desplazar de un sitio a otro sin cansarse en absoluto.
Estupefacto por su descubrimiento dejó de pensar en el color rosa y volvió a su cuerpo, que curiosamente se había desplazado con él al punto al que había viajado. Descubrió así nuestro amigo, que se autodenominó "Capitán Chalchicha", simplemente porque le encantaban los bocadillos de "chalchichas" (desde que le pusieron la dentadura postiza no vocalizaba demasiado bien: comia chalchicas, chalchichón y chorizo) , que cuando pensaba en el color rosa podía salirse de si mismo y viajar de este modo. Mariconadas! Precisamente tenía que ser el color rosa.
En este punto el Capitan Chalchicha se planteó que uso podría darle a estos super-poderes, además de ir a comprar el pan y visitar todas las obras. Pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión

6 comentarios:

El Ratón Tintero dijo...

¡Esto no se hace! Ahora me tendrás esperando “esa otra ocasión” :-)

Me has hecho recordar un “peque” que conozco y siempre decía “chanchinchón” :-D

Losbutilio dijo...

En esta ciudad empieza a haber varios "Capitanes Chalchicha". Obras en el Casco, el tranvía, varios parkings...
Me ha gustado su historia, y volver a leerte en un texto tan extenso.

retje_robar dijo...

Me alegro haberos hecho un poco de tilín. Continuara???

bela dijo...

Muy buena historia y espero que continuará, no?

retje_robar dijo...

No lo se ela, no lo tengo muy claro. No se si el Capitan Chalchicha será capaz de mucho más.

trilceunlugar dijo...

ey amigo cuanto tiempo sin saber de ti! qué ilusión
Besos rellenos de pildoras de felicidad