lunes, 25 de mayo de 2009

Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
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31 de marzo de 2004. Sol radiante. Cielo azul. Atocha magnífica.
Mi nuevo hogar, una habitación, en un piso compartido con 2 personas que no conocía.
Primer día en el trabajo. Viaje en tren, acurrucado en una esquina sin libertad de movimiento. Lento yo. Rápidos ellos. Para que correr, si hay un tren cada 3 minutos. Cada 3 minutos y corren, están locos! Zapatos sucios. Después el metro, más de lo mismo, pero con más calor, más prisas (?) con un metro cada minuto, uno por minuto, dejándolos pasar, porque estaban demasiado llenos. Pero todos estaban igual, así que al final a empujones para dentro. Recuento rápido: 100-120 personas por vagón, con 8 vagones por metro, hacen 800-960 personas por metro, así que en unos 10 minutos se habría desalojado mi pueblo. Curioso cuando menos.
Dos escaleras mecánicas, una llena de gente, en doble fila, atascados unos corriendo otros. Al otro lado de anden otra escaler, vacía. ¿No la ve nadie?
Mayo de 2009. Ya no van tan rápidos. Primero el metro, para enlazar con cercanias y el bus para terminar. Subo al primer vagón, así las escaleras de acceso al andén están más cerca. Y luego el último vagón del tren, que para en la rampa de la estación para salir por la puerta lateral izquierda donde entregan el 20 minutos y que va mas directa al autobus. Por los pelos, suerte que el tren se ha retrasado un minuto en Atocha. Así que hoy llego bien. Vuelvo por Avenida de América para pasarme por el Consejo y terminar unos trabajos de prensa. Al acabar de compras al súper antes de que cierren. Otra vez me invitan a terminar la compra. A casa con las bolsas. Preparo la comida para mañana, y el vino para la cena de mañana en la ciudad del Monstruo, para salir directo después del curso de ADR a ayudar al anfitrión a preparar las mesas mientras vemos como el jefe tira las cervezas (muy bien por cierto). Vaya, no he podido limpiar los zapatos. Mañana en zapatillas.

5 comentarios:

ortiga70 dijo...

El hombre del metro rides again!!
Cinco años en la gran ciudad, toda una experiencia.....
No veas si da tiempo a controlar colas, horarios, sitios donde sentarse......
Este post me ha gustado mucho, si es que lo tuyo es puro underground....
Saludos!

Amarbe dijo...

Algo cotidiano como coger el metro para ir a trabajar guarda muchas cosas.Lo has reflejado de una bonita manera,me ha gustado.

bela dijo...

Ay que estréssssssss!. Menos mal que tu te lo tomas con tranquilidad!. Y lo demas veo que tb. Bueno ya irán cambiando las cosas, es cuestión de paciencia y mientras con esa actitud "zen-irónica" lo llevas bastante mejor que los que te adelantan por el lado izquierdo de la escalera mecánica del metro cual autopista nacional.
Besos

El Ratón Tintero dijo...

Tienes la envidiable cualidad de “enganchar con lo cotidiano”.
Y no es nada fácil.

retje_robar dijo...

Si Ortiga. He vuelto, y con más horas en el transporte público. Lo mio ya es vicio.

Y lo que no cuento, Amarbe. Menuda colección de personajes tengo en la chistera.

No lo llevo mal del todo, Bela, pero hay días de furia, creeme.

Gracias Ratona. Es lo que tengom, es lo que soy: cotidiano, como la vida misma.