lunes, 13 de julio de 2009

C.

-Hola C. - le dije.
Ella abrió mucho sus ojazos verde-azulados y me miró con una expresión que decía "¿Y este quien es?". Porque claro, aunque yo si la conocía, ella a mi no.

La primera vez que la ví estaba agachada, con su bata blanca, y su pelo rubio ondulado, junto a uno de los armarios del pasillo. Pasé junto a ella me miró y me deslumbró con sus dos luceros verde-azulados (según el día, como supe después). Hoy, casi 5 años después tengo esa mirada grabada en mi retina.
- ¿Quién es la chica nueva?
- Se llama C. Está con M. y M. Sólo viene por las mañanas.

- ¿Y tú quien eres?
- ¿Yo? J.
- Ah, pues muy bien.
Y se dió la vuelta y siguió hablando con sus amigas. Así que yo volví con mi gente.

Los viernes coincidíamos en las cañas. Más que coincidir yo llegaba cuando ella se iba, así que realmente hasta aquella noche en que la salude apenas habíamos compartido tiempo y espacio.

Llegó la Navidad, y con ella las inevitables cenas de empresa. Allí estaba ella, en el otro extremo del bar. Me iluminó con su mirada. Mirar donde mirara sólo veía sus ojos verde-azulados, así que me acerqué.
- Hola C.
- Hola - contesto, esta vez con una sonrisa.
Empezamos a hablar y a hablar. Parecía que nos conocieramos de toda la vida. No se el tiempo que pudimos estra charlando y riendo.
- Eres muy cabezota - me soltó de pronto.
- ¿Cabezota? Prefiero decir que soy perseverante.
- Si, bueno.
- Cabezota ¿por que?
- Ya lo sabes.
Ya lo sabía.

- Y me dijo que era un cabezota, ¿te lo puedes creer?
Pasó la Navidad y yo la buscaba, buscaba la oportunidad de poder volvera verla. Pero no la vi hasta pasados unos días, taconeando por el pasillo, ahora morena, pero con sus ojos verde-azulados, mirando por la puerta de mi despacho y diciéndome con la mirada: "hola, aquí estoy, perseverante?".
No podía esperar más, no podía dejar pasar el tiempo sin saber cuando podría volver a hablar con ella. A notar esos ojos clavados en los mios. A ver esa carita sonriéndome y hablandome a mí. Así que me decidí a llamarla por teléfono al trabajo. Pero no sabía cual era su despacho, ni su extensión, ni nada. Pero rápidamente me lo solucionaron llamándola por megafonía, en contra de mi voluntad, no estaba preparado para un NO y menos en público. Pero ya no había marcha atrás.
Cogió el teléfono y por un momento fingió que no me conocía. Quedamos para esa misma noche en la puerta de su trabajo. Estaba tan nervioso que no le di mi número de teléfono ni le pedí el suyo (y supongo que ella estaría igual, porque tampoco se le ocurrió).
Llegó la noche, y allí estaba ella, con su abrigo y su forma de caminar.

Han pasado casi 5 años, y ahora además de C. agachada junto al armario en el pasillo, tengo a C. alejándose una fría noche de febrero por la Gran Vía de Madrid con su gorrito verde y su flor, a C. viniendo a abrazarme en el Paseo Marítimo de Valencia, a C. en Barcelona abrazada a mi y besándonos escuchando un tango, a C. colgada de mi cuello cuando no me esperaba hasta al día siguiente y le di la sorpresa en la salida de su trabajo, a C.

10 comentarios:

bela dijo...

Me gusta la gente como tu, señor J. Hay que tener claro lo que uno quiere e intentarlo con perseverancia. eso nos gusta a las mujeres...aunque no siempre funciona.
Pero a veces si.
Besos

El Ratón Tintero dijo...

Me dejas sin palabras.

Precioso.

(Aprende demasiado rápido)

Amarbe dijo...

Qué bonito...me has hecho recordar momentos parecidos!
Ya queda menos para que de nuevo tengas a C mirándote con sus ojos verde-azulados :)
A mi me quedan 9 días para ver los de color de la coca-cola de J ( como dice la canción de Fito)

enalgunlugar dijo...

Creo que a la musa ya la tienes, parece una mujer afortunada.

retje_robar dijo...

Gracias Bela. Pero además de perseverante también soy cabezota.

Ratona: gracias, los buenos consejos ayudan.

Amarbe: me da que vuestra historia es muy parecida a la nuestra.

Enalgúnlugar: es mi musa si, y espero que se sienta afortunada.

trilceunlugar dijo...

me gustan todas las modalidades de c

ortiga70 dijo...

La historia de J y C..... Una preciosa historia de amor.
la mía fue mas jevi, pero esa es otra historia que si quieres, puedes leer en mi otro blog.... ;)

Me ha gustado mucho esta entrada, pero me pregunto????.... No os ocurrió nada en el metro???
XDDD

retje_robar dijo...

y a mi Trilce, y a mi (jijiji)

Ortiga, que lo del metro no se puede contar....

ortiga70 dijo...

Claro que no voy a olvidaros, amigo.
Seguiré visitándote a ti, y a todos vosotros.
Un abrazo tío!

trilceunlugar dijo...

sonrío con tu comentario de los captores
Beso incapturable